TRAPANI Y MÁLAGA - ESPEJOS DE LA SEMANA SANTA

Autor texto: Beppino Tartaro

(Traducción: María Encarnación Cabello Díaz)

Queridos amigos:
No sé todavía si encontrarme aquí sea un sueño o una realidad. Afortunadamente, es la segunda hipótesis, por lo que soy inmensamente feliz.
Deseo empezar dando las gracias al amigo Juan Antonio Fernández Pérez, Presidente de la Asociación “Encuentro Cofrade” y a la Junta de Gobierno de dicha Entidad, por su generosa invitación a este, para mí, entrañable acto. Personalmente, le agradezco su entusiasmo y esfuerzo para llevarlo a cabo. Gracias a todos los organizadores de este evento, a esta “muy hermosa ciudad de Málaga” y, en cierto sentido, gracias a todos los amigos españoles que he conocido a través de mi página web. Gracias también en nombre de mi familia que me acompaña hoy.
A continuación, deseo agradecer a quien ha sido el motor que me ha permitido poder estar, por primera vez en mi vida, en esta fantástica ciudad y en esta bella tierra de Andalucía: La querida amiga, y para mí, “hermana” María Encarnación Cabello Díaz, quien la pasada Semana Santa dejó, por primera vez, su amada Málaga para estar con nosotros en Trapani, la ciudad que ha conocido y querido a través de mi página web en la que se mostraban las uniones históricas y pasionistas con Málaga. En cierto sentido, si yo hoy estoy aquí es para devolverle a ella aquellos maravillosos días de abril sicilianos, aunque para igualar a Encarnita, sería necesario que también yo viniera a Málaga en primavera para admirar vuestra Semana Santa.
Antes de adentrarme en la historia y en los paralelismos entre la Semana Santa de Málaga y de Trapani, deseo dar un pequeño paso atrás, a aquel 1999, cuando empecé a publicar en la web.
Todavía ésta no era tan intensa como ahora, sino solamente algunas páginas dedicadas a la procesión del Viernes Santo de mi ciudad natal. La procesión de los Misterios de Trapani siempre ha formado parte de mi vida, nací a pocos pasos de la iglesia del Purgatorio que acoge a los Sagrados Grupos y, siguiendo las tradiciones familiares repetidas desde siglos, continué los modelos paternos de pasión y amor por la procesión.

Mi afición por la historia y por la fotografía hizo que aquella cantidad de documentos, textos y fotos antiguas de mi archivo personal pudieran servir para la publicación, no de un libro, patrimonio de pocos, sino un sitio web, abierto a todos, sobretodo a los jóvenes. No existía nada (y desgraciadamente todavía es así) que recogiese en un solo sitio web todo lo que había sucedido en Trapani en los casi cuatrocientos años de historia de la procesión del Viernes Santo. Y así fue. Poco a poco comencé a enriquecer aquel sitio que, de una simple recogida de fotos, empezó a convertirse en una suerte de “ágora” de la procesión trapanesa. Obviamente, fueron los más jóvenes, adaptados a la práctica y uso del ordenador, en ser los primeros frecuentadores de aquellas páginas, algunos de aquellos amigos de entonces, lo son todavía y, entre las muchas satisfacciones, la de la amistad es la que recuerdo con más alegría, aunque no he recibido solo alegrías, como a menudo sucede cuando se hace algo nuevo. El sitio empezó a ser apreciado y conocido en Trapani, aunque cuando comencé a hablar, no solo de historia, sino también de crónica, surgieron los problemas que forman parte del difícil oficio del informador. A pesar de ello podía, y todavía hoy estoy contento de haber podido, gracias a mi sitio, mantener contactos con mi tierra (ya que desde el año 1982 vivo en Verona, la ciudad de Romeo y Julieta). Pero no me bastaba, quería comprender el porqué y el cómo eran vividas las tradiciones tan profundas y bellas de la Semana Santa de la Italia del Sur y cuánto había presente, en nosotros contemporáneos, de aquellos legados con el pasado en donde podía ver solo un nombre: España!
Otras veces, he escrito que cuando imaginamos los Juegos Olímpicos, cada uno de nosotros lleva su mente a la antigua Grecia, al fuego encendido sobre el monte Olimpo, en Atenas, en la cultura helénica, madre de nuestra civilización. Lo mismo sucede con las tradiciones de la Semana Santa, donde nuestra madre es esta tierra de España. Obviamente, nuestro legado es procedente de la dominación española, aunque habría que preguntarse ¿por qué si los españoles dominaron también el norte de Italia fue solo en el sur donde quedaron las tradiciones de la Semana Santa? Sabemos que un pueblo domina o susbsiste en base al carácter de la gente que encuentra. El alma española, y con ella las tradiciones, se afirmaron, más en el sur que en el norte de Italia, probablemente, porque somos pueblos con caracteres similares. De hecho, no conseguía imaginar en alguna ciudad del norte de Italia un conjunto de fe, espectáculo y pasión como nuestras procesiones. Esta investigación me empujó a buscar en Internet contactos con aquellas páginas españolas que trataban de la Semana Santa. Los amigos españoles empezaron a aumentar, entre ellos, es obligado recordar a un querido amigo andaluz, Francisco Molina Muñoz, mi “hermano” Paco, de Padul, Granada, experto webmaster que organizó los diseños de mis páginas de Internet. Y después, cómo olvidar aquel correo que me llegó un día de una profesora de Málaga. La señora María Encarnación Cabello Díaz, en sus continuos estudios, estaba atraida por un detalle particular por el que sentía curiosidad, era precisamente el hecho de que Trapani y Málaga eran las dos únicas ciudades en el mundo cristiano que, desde siglos, reproducían el paso (en italiano se llama Gruppo) en el que figuraba Jesús en el torrente Cedrón. Pero de esto hablaremos más adelante, en esta introducción he querido explicar por qué estoy aquí y gracias a quién.
Las noticias que les mostraré, desde el punto de vista histórico, han sido extraídas de mi página www.processionemisteritp.it, donde se encuentra presente una sección específica en lengua española. Del mismo modo, deseo indicarles que una relación histórica más extensa que la que expondré aquí, se les entregará al final de este acto.
Antes de ilustrarles en la historia y las características de la procesión trapanesa del Viernes Santo, deseo exponerles brevemente que en mi ciudad tienen lugar otros ritos en la Semana Santa considerados menores, que preparan al gran evento del Viernes Santo.
El Martes Santo se celebra en Trapani una de las dos procesiones de la Semana Santa ligadas al culto de María: la procesión de la Madre Piedad de los “Massari”. En este caso no se trata de una imagen como en los Misterios, sino de un cuadro en el que figura una Piedad. Es una tela que puede datarse en torno al año 1500. La obra está insertada dentro de una estructura de madera. Los orígenes de esta procesión están fechados entre los siglos XIX y XX. Esta sacra imagen es venerada por los “Massari”, los antiguos hombres de carga que hoy se identifican con los portadores que llevan sobre sus hombros los pasos de la procesión de los Misterios. El Martes Santo, a las 16:00, se inicia la procesión desde la iglesia del Purgatorio y recorre toda la ciudad antigua. Alrededor de las 02:00, la venerada imagen entra en la que ha sido desde hace siglos su sede provisional, esto es una capilla de madera construida en la zona del puerto de Trapani, es velada toda la noche por las mujeres (madres, esposas, e hijas de los “Massari”) y allí queda hasta las 22:00 horas del Miércoles cuando hace el último tramo final de dos días de procesión.
Una procesión parecida se inicia a las 16:00 horas del Miércoles Santo desde la iglesia de la Dolorosa en Trapani. Esta vez es el cuadro de la Madre Piedad del Popolo, del que se ocupa el gremio de los vendedores de fruta. Los orígenes de esta procesión son más remotos todavía que los de los “Massari, se remontan al año 1723. El cuadro de María, fechado en la segunda mitad del siglo XVII, es colocado en una estructura de madera de estilo barroco. En la parte posterior de la misma, está colocado un Santo Rostro de Jesús coronado de espinas, como el paño de la Verónica y sostenido por un ángel.
El Jueves Santo es el día más vivido por los trapaneses en la espera de la gran procesión de los Misterios, en las iglesias se visitan los Monumentos, es decir, los altares ricamente adornados para celebrar la Institución de la Eucaristía. En Marsala, a 32 km. de Trapani, tiene lugar el interesante rito de las procesiones vivientes. Los orígenes son todavía más antiguos respecto a las procesiones con las imágenes. En el transcurso de los siglos, con la degeneración de estas procesiones vivientes se pasó a la construcción de imágenes que reproducían la Pasión de Cristo. Por eso, la procesión de Marsala es el origen de las actuales procesiones figurativas.
El Viernes Santo es celebrado en cualquier sitio de Sicilia con procesiones y con las imágenes del Sepulcro y la Dolorosa.
Vamos a hablar ahora de la procesión de los Misterios de Trapani, cuyo origen está en el llamado “Teatro de los Misterios” celebrado en España desde la Edad Media.
No se puede señalar con exactitud el año del inicio de la procesión, lo que sí sabemos es que, desde 1366, existía en Trapani la Cofradía de San Miguel, encargada de organizar la procesión. Tenía su sede en la iglesia del Espíritu Santo donde se hallaba la Cofradía de la Preciosísima Sangre de Cristo, gestionada por los jesuitas. Esta Asociación se encargaba del desarrollo de las clases artesanales. En el año 1646, estas dos fraternidades se fusionan en una: la “Venerable Sociedad de San Miguel Arcángel y Preciosísima Sangre y Misterios de la Pasión y Muerte de Nuestro Señor Jesucristo”. La fusión llevaba consigo la adopción de una nueva vestimenta y se optó por vestir en las ceremonias oficiales una túnica de tela color rojo con capa de lana blanca y capirote blanco y además, el emblema de las “Cinco Llagas” en el pecho, zapatos rojos, el estandarte con las iniciales “S.P.Q.R.” y “Quis ut Deus”. A consecuencia de las dificultades económicas para el sostenimiento de la procesión, la Sociedad de la Preciosísima Sangre concedió los Sagrados Grupos de los Misterios a los artesanos trapaneses. El recuerdo histórico de esta cesión ha quedado escrito en los actos notariales, siendo el primero de 6 de abril de 1612.
El periodo que va desde el primer decenio del siglo XVII, cuando se cree que pudieron desfilar los primeros grupos, hasta 1772, año de la construcción del último comprende un arco de más de 150 años, en los cuales el artesanado trapanés supo donar a la ciudad grandes obras de arte. Las setenta y nueve estatuas de los Misterios fueron realizadas en los talleres trapaneses, donde expertos artesanos-artistas competían en estilo y expresividad en el típico arte de la tela, madera y cola.
Pasaron los siglos, pero el golpe más duro a la procesión fue causado, como siempre, por el hombre.
Durante la Segunda Guerra Mundial, el bombardeo que el 6 de abril de 1943 hirió a Trapani (la tercera ciudad de Italia en bombardeos, causando seis mil muertos entre la población) dañó gravemente la iglesia de San Miguel, afectando a algunos grupos que quedaron destruidos. Después de la Guerra, los grupos fueron trasladados a varias iglesias, encontrando una sede definitiva en 1959, la actual iglesia del Purgatorio.
Desgraciadamente, la procesión trapanesa se ha caracterizado siempre por la escasa participación religiosa. Lamentablemente, tal característica ha hecho que al inicial papel organizativo de la Cofradía se sobrepusieran los gremios que, poco a poco, han tenido siempre más interés en la organización de la procesión. La Cofradía empezó lentamente a ser un elemento puramente evocativo y decorativo de la procesión, aunque, al menos, presente al principio de la misma, con la simbología que solamente gracias a ella la ciudad de Trapani podía alardear de tener esta espectacular procesión.
Pero los tiempos habían cambiado ya, y a pesar de todos los esfuerzos, la afirmación del elemento material sobre el componente espiritual de la procesión llevó a la Cofradía a un lento declive. Sin embargo, el que fue el golpe de gracia no llegó de manos de los gremios, sino paradójicamente, por manos de la Iglesia trapanesa. En efecto, en el año 2000, por decisión del Obispo de Trapani, Monseñor Francesco Miccichè, la Cofradía de San Miguel Arcángel fue “congelada”. No han estado nunca claros los motivos por los que el Obispo optó por tal decisión. Indudablemente, la Cofradía no desarrollaba más sus funciones originarias, los cofrades iban disminuyendo, porque los gremios se estaban afirmando cada vez más en las gestiones de la procesión. Por haber escrito yo varias veces en mi sitio y en periódicos esta incomprensible situación que ha dañado la historia y la fe de la procesión de los Misterios de Trapani, han sucedido entre quien les habla y el Obispo de Trapani demasiadas incomprensiones que han desembocado, por parte del Obispo Francesco Miccichè en una denuncia contra mí en el Tribunal de Trapani, denuncia de la que fui absuelto, mientras que contra el Obispo de Trapani hay actualmente en curso por parte del Vaticano una investigación sobre la gestión de la Diócesis. En la distancia de más de diez años, parece todavía incomprensible que por cortar una rama, se ha preferido estirpar el árbol entero. Para los amigos españoles, es inimaginable pensar en las procesiones de Semana Santa sin cofradías. En Trapani, es al revés! Esto, desgraciadamente, es una característica solo de mi ciudad, porque en otras partes de Sicilia y del Sur de Italia, son siempre exclusivamente las cofradías las que organizan las procesiones.
Para quien como yo ha sido y es todavía componente de la Cofradía, esto es un golpe tremendo a la fe y a la historia. Lo que me preocupa y lo digo como cofrade de San Miguel en esta prestigiosa sede, es que se pierda el recuerdo de aquellas túnicas rojas y capirotes blancos de la Cofradía de San Miguel. Hoy hablamos los que hemos formado parte o hemos visto la procesión, pero los jóvenes que desde más de diez años, asisten a la procesión no ven más aquel “Quit ut Deus” en el inicio de la procesión como ha sido desde siglos.
Volvamos a los Misterios de Trapani en su componente histórica y figurativa. La procesión trapanesa es la más larga y articulada procesión de Viernes Santo del mundo entero cristiano, se desarrolla en la ciudad siciliana desde las 14:00 horas interrumpidamente durante casi veinticuatro horas.
Se compone de veinte momentos representativos, compuestos por dieciocho grupos y dos imágenes o simulacros (Sepulcro y Dolorosa). Se trata de obras realizadas por artistas locales que al hacerlas se inspiraron en los rostros de la época y también en las costumbres. En efecto, los soldados, en vez de usar las vestimentas de los centuriones romanos, visten ropas de clara inspiración española y hasta los yelmos, las espadas, se refieren a las divisas militares españolas de la época.
Los grupos, en una serpiente de variados kilómetros, atraviesan las calles de la ciudad, tanto la antigua como la moderna. Cada grupo es acompañado por bandas musicales compuestas al menos por 50 o 60 personas, precedidas por los procesionantes.
En la representación de las escenas se sigue el orden evangélico, hasta constituir una suerte de teatro de la Pasión de Cristo. Tampoco faltan episodios inspirados en la fantasía y por eso no citados en los evangelios sinópticos y apócrifos. Todos los Grupos tienen su sede en la misma iglesia y de ella salen para la procesión. Quien asiste a la representación del Viernes Santo en Trapani recorre en orden cronológico la Pasión.
El elemento que más la caracteriza es que se trata de veinte reproducciones de tamaño casi natural que representan las escenas más significativas de la Pasión de Jesús. Cada grupo, todavía propiedad de la Iglesia, aunque confiado a las maestranzas, reproduce una escena evangélica. Faltan en esta representación dos episodios importantes como son La Última Cena y el Beso de Judas. No se han comprendido nunca las razones por las que no se han reproducido estos momentos. Si por la Última Cena se puede presumir que colocar doce Apóstoles y Jesús en dimensiones reducidas hubiese supuesto enormes dificultades. La ausente reproducción del Beso de Judas y del Prendimiento, según algunas interpretaciones, se liga al hecho de que en las imágenes los artistas reprodujeron rostros de personajes contemporáneos, dando a cada uno de ellos un particular valor. Por ejemplo, en el grupo de “El Expolio”, el judío con el torso al descubierto que desnuda a Jesús, parece tener la semblanza del ayudante del verdugo de aquel tiempo, comunicando así el desprecio popular por aquel oficio, colocándolo como el que desnuda a Jesús; una reproducción del Beso de Judas, habría implicado la asignación de un rostro específico al gran traidor, con los problemas que son fáciles de imaginar y, difícilmente, una maestranza, habría querido tener a su cargo un grupo que representaba un episodio poco simpático.
He aquí el orden de salida de los dieciocho grupos y las dos imágenes de Jesús Muerto y la Dolorosa en la procesión, a continuación a la escena reproducida está indicado el “ceto” o gremio que organiza la procesión.
1º (Primer) Grupo: LA SEPARACIÓN (Gremio de los joyeros y orfebres)
El momento de la Despedida de Jesús a su Madre y a San Juan no está recogido en los Evangelios, pero es tradicional su representación en la Semana Santa de muchos lugares. Es una obra fechada a finales del siglo XVII o principios del siguiente.
2º (Segundo) Grupo: El lavatorio de pies (Gremio de los pescadores)
De la misma época que el Grupo anterior. Jesús, arrodillado delante de San Pedro, se dispone a lavarle los pies, episodio inspirado en la Última Cena.
3º (Tercer) Grupo: Jesús en el Huerto de Getsemaní (Gremio de los hortelanos)
Es uno de los grupos más bellos, un ángel ofrece a Jesús el amargo cáliz de la Pasión. Obra del siglo XVIII, de bella composición teatral.
4º (Cuarto) Grupo: El Prendimiento (Gremio de los Metalúrgicos)
Mientras los guardias arrestan a Jesús, Pedro golpea con su espada a Malco cortándole la oreja. Es una obra anónima de siglo XVIII.
5º (Quinto) Grupo: La Caída al Cedrón (Gremio de los Navegantes)
Obra del siglo XVIII, en la que se muestra la caída de Jesús en el torrente del Cedrón. Es uno de los grupos considerados excelentes, desde el punto de vista artístico, en el que destaca la mirada de Jesús hacia lo alto, mientras los soldados intentan levantarlo.
6º (Sexto) Grupo: Jesús delante de Anás (Gremio de los fruteros)
Jesús es interrogado por Anás, suegro de Caifás. ¿Por qué me preguntas a mi? Hazlo a aquéllos que me han escuchado. Esta irreverente respuesta es castigada por un soldado que, con un guante de hierro, se dispone a golpearle. Es una obra de autor anónimo.
7º (Séptimo) Grupo: La Negación (Gremio de barberos y peluqueros)
“Esta misma noche, antes de que cante el gallo, me negarás tres veces”, Jesús mira a Pedro, quien es reconocido por la mujer acusadora. Obra también del siglo XVIII.
8º (Octavo) Grupo: Jesús delante de Herodes (Gremio de los pescadores y vendedores de pescado)
El Grupo está compuesto por Herodes, un escriba acusador, un soldado y un judío en el momento
de colocar un manto sobre los hombros de Jesús. Es de finales del siglo XVIII y fue el último Grupo en ser construido.
9º (Noveno) Grupo: La Flagelación (Gremio de los albañiles y picapedreros)
Con este Grupo se inicia el dolor de la Pasión. Jesús está atado a una columna mientras un judio y
un soldado lo flagelan con violencia. Es una obra de autor anónimo.
Grupo 10 (Diez): La Coronación de Espinas (Gremio de los Panaderos)
Los soldados le colocan a Jesús un manto rojo y una corona de espinas, mientras se burlaban de Él, llamándolo “Rey de los judíos”. Obra del siglo XVII.
Grupo 11 (Once): Ecce Homo (Gremio de los zapateros)
Jesús es presentado al pueblo: “He aquí el Hombre”. A destacar la magnífica obra en plata del balcón efectuada a mediados del siglo XIX.
Grupo 12 (Doce): La Sentencia (Gremio de los carniceros)
Obra del siglo XVIII, en la que Pilato no encuentra culpa en Jesús y lo deja a manos de sus verdugos para que se lo lleven.
Grupo 13 (Trece): La Subida al Calvario (Pertenece a todo el pueblo de Trapani)
Jesús cae bajo el peso de la cruz, pero sus ojos miran hacia arriba. En el paño de la Verónica queda impreso el rostro de Jesús. Obra del siglo XVII.
Grupo 14 (Catorce): El Expolio (Gremio de los comerciantes textiles)
Jesús es despojado de sus vestiduras. Popularmente, se cree que la figura del judío calvo correspondía al ayudante del verdugo de Trapani en la época de la construcción del Grupo, siglo XVIII.
Grupo 15 (Quince): El levantamiento o la Exaltación de la cruz (Gremio de los carpinteros)
Se trata de una obra totalmente efectuada después de los bombardeos de la Segunda Guerra
Mundial. El cuerpo de Jesús ha sido clavado en la Cruz, un juez da la orden de levantarla. Un
soldado y un judío la empujan y un esclavo tira de las cuerdas.
Grupo 16 (Dieciséis) : La herida en el costado o la Crucifixión (Gremio de los pintores)
Obra del siglo XVII, Jesús está muerto en la cruz, un soldado le traspasa el costado ante la presencia de la Virgen, San Juan y María Magdalena.
Grupo 17 (Diecisiete): El Descendimiento (Gremio de los sastres y tapiceros)
Es también una obra reconstruida después de la Guerra. El cuerpo de Jesús ha sido bajado de la cruz ante el dolor de su Madre y de María Magdalena. El apóstol San Juan mira y sostiene al Maestro.
Grupo 18 (Dieciocho): El Traslado al Sepulcro (Gremio de los salineros)
Es el grupo que contiene mayor número de personajes, entre los que destaca el rostro de María Magdalena, considerado como el más bello de todos los del Misterio. Nicodemo y José de Arimatea envuelven el cuerpo de Jesús.
Simulacro (no Grupo) de Jesús en el Sepulcro (Gremio de los fabricantes de pasta)
El cuerpo de Jesús es colocado en una urna blanca y dorada, rematada en una esfera con una cruz.
Se cree que la imagen es del siglo XVII.
Y, finalmente, el simulacro de la Dolorosa (Gremio de los camareros)
Bellísima obra del siglo XVII que expresa la soledad y el dolor de una madre por la Pasión de su
Hijo. Con ella, concluye la procesión de los Misterios de Trapani.
He aquí, queridos amigos de Málaga, otra profunda diferencia con vuestros tronos. Si, entre vosotros han sido siempre las cofradías las que han organizado la procesión, en Trapani, han sido las maestranzas las que lo hicieron después de los primeros años en que lo hacía la Cofradía de San Miguel. Las verdaderas razones aún son de difícil interpretación. Se puede deducir que una sola Cofradía no podía ocuparse de una procesión tan grande, habrían tenido que intervenir otras y la Iglesia trapanesa, pero esto no sucedió nunca, es más, las otras cofradías desaparecieron todas. La afirmación del componente laico de las maestranzas ha reducido la presencia religiosa, pero también es verdad que solo gracias a las maestranzas podemos hoy admirar estas obras de arte. A pesar de que los autos de concesión hablasen de que se ocuparían de los grupos solamente el día de la procesión, en la práctica, las maestranzas trapanesas se ocuparon siempre. Fueron los gremios económicos los que encargaron a los artistas trapaneses la tarea de construir los grupos que hoy vemos en la procesión. Y tal vez fueron las maestranzas las que establecieron los contactos comerciales con esta espléndida ciudad de Málaga. En algunos documentos notariales se lee cómo entre las ciudades de Málaga y Trapani existía un activo e intenso tráfico marítimo y comercial. A pesar de que no haya un documento oficial que lo reconozca, es fácil pensar que la circunstancia de que Trapani y Málaga son las dos únicas ciudades cristianas en llevar en procesión a Jesús del Cedrón, sea debido a que la unión comercial se convirtió en cultural, una unión demasiados siglos olvidada y hoy vuelta a la luz. Si en Málaga se habla de un Cristo sobre el puente del Cedrón, en Trapani se representa la caída del Nazareno al Cedrón (con una pronunciación diferente al español, es exactamente Cèdron). De todas maneras, existe un legado común considerable y si hoy podemos descubrir todo esto, es gracias a las investigaciones y a la pasión de la doctora María Encarnación Cabello Díaz que también ha redescubierto de los polvos de la historia que aquí en Málaga está presente una devoción a la venerada imagen de María Santísima de Trapani.
Las estatuas trapanesas están colocadas sobre una base de madera, llamada “vara”, donde se colocan los grupos sujetos por un trozo de madera situado transversalmente que, por una parte, asegura la estabilidad, y que al mismo tiempo ofrece la posibilidad de verlos casi moverse en procesión. Algunas de estas “varas” de madera preciosa están esculpidas con elementos decorativos de la categoría a la que pertenecen, obras datables entre los años 1700 y 1800.
En la procesión, los grupos son llevados por hombres de carga que son pagados para esta delicada
tarea. El peso de cada grupo es considerable; a las estatuas y a la vara, hay que añadir el de las flores y el de las baterías eléctricas para la iluminación. Estos hombres de trono trapaneses, son llamados, como hemos dicho antes, “massari” y para los distintos movimientos de la vara usan un antiguo instrumento de madera, llamado “ciaccola” compuesto por tres tablas de madera, dos movibles que golpean batiéndola sobre la fija, dando un sonido característico. La manera de transportar el Misterio es doble, un paso rápido y otro lento, llamado “la annacata” que consiste en bailar el paso siguiendo el compás de la música.
Seguramente para quien no es trapanés es difícil pensar en pagar por llevar en procesión las imágenes sagradas. En el último decenio, en Trapani se ha visto, sin embargo, la progresiva imposición de voluntarios, aunque queda el atractivo y la habilidad de los massari. El hecho de que sean pagados se refiere a aquel concepto de que no siendo las cofradías de Trapani las que gestionaban los grupos, sino las maestranzas, estas últimas no habían encontrado bastante gente entre su categoría que estuvieran en condiciones de llevar sobre sus hombros el grupo, por eso contrataron a gente pagada para esta tarea. Imagino cómo será difícil para vosotros pensar en un concepto similar, pero contratar a los massari para esta tarea ha permitido también a muchas familias pobres trapaneses poder ganar algo de dinero.
Conmovedoras marchas fúnebres tocadas por bandas musicales convierten a la procesión en una mezcla de sonidos, luces y colores, sensaciones verdaderamente únicas que se insertan bien en la atmósfera de la cálida primavera siciliana.
Queridos amigos, he intentado en mi exposición que espero no les haya cansado, contar un poco de historia e ilustrar lo que es nuestra procesión y aquellos legados entre nuestras tierras y nuestras gentes.
Si en el año 1999, hubiese imaginado que un día me encontraría aquí, en una de las principales ciudades españolas, para hablar de mi amada procesión de los Misterios, creo que no me habría querido despertar de aquel sueño. Aquel sueño se ha convertido en una realidad y personalmente os estaré eternamente agradecido.
Gracias a todos, a Encarnita, a Juan Antonio, pero quiero dedicar un gracias final a aquellas personas especiales que serían felices de saberme aquí: a mi padre y mi madre, que desde pequeño, me hicieron vivir la pasión por la procesión, luego gracias a mis hijos que me han soportado delante del ordenador y, sobre todo, gracias a mi mujer Devrim, “mi turca”, que ha estado cerca de mí en todo momento y sin la cual, aquel sitio web no habría nacido nunca y aquel sueño no se hubiera realizado jamás.
VIVA MÁLAGA, VIVA TRAPANI, VIVA LA SEMANA SANTA!
Esprimo i miei più doverosi e sentiti ringraziamento ai carissimi amici Beppino Tartaro e Giovanni Cammareri per avermi concesso di pubblicare il presente materiale documentario e fotografico sulla Settimana Santa di Trapani.